martes, 24 de enero de 2012

Techos vivos. Techos vegetales

Techos vivos. Techos vegetales

Los techos vivos o techos vegetales son espacios en los que las superficies de concreto o chapa han sido reemplazadas por espacios ocupados por hierbas.


No es el objetivo de este artículo ahondar en los aspectos técnicos de la construcción de techos vegetales, sino en los beneficios que aportan en cuanto a servicios ambientales y la potencial solución que brindan a algunos problemas urbanos.


Se trata de estructuras sumamente eficientes en cuanto al uso de la energía. Los techos vegetales bien hechos, son prácticamente imperecederos y no requieren de cuidados adicionales, con lo cual evita gastos de dinero e insumos para su mantenimiento; una vez establecido, y si se utilizaron las especies vegetales correctas y un sustrato adecuado, ni siquiera necesitará de riego.


Su capacidad aislante evita la pérdida de calor en los días fríos, haciendo que las necesidades de calefacción se vean ampliamente reducidas, y durante las épocas calurosas mantienen los espacios frescos al evitar que los rayos solares impacten directamente sobre la estructura edilicia.


Al retener el agua de lluvia y liberar lentamente los fluidos que exceden su capacidad, sirven como aliviadores de los muchas veces colapsados sistemas de desagües pluviales, disminuyendo los riesgos de inundaciones tan frecuentes en algunas zonas urbanas.


Por otro lado, ayudan en el control de la humedad ambiente al evaporar agua en los días secos y al condensar rocío en los días húmedos, lo que puede también ayudar a disminuir la amplitud térmica. Además de captar humedad, las hojas de las hierbas retienen partículas de polvo y partículas contaminantes en suspensión en el aire.


El llamado efecto islas de calor (fenómeno que se produce en las ciudades, donde la temperatura suele ser a veces hasta 10ºC superior que en las áreas rurales aledañas, podría verse marcadamente reducido con la incorporación de techos vegetales, al disminuir la superficie de materiales termoabsorbentes expuesta.


Desde ya que la fijación de dióxido de carbono (gas responsable del efecto invernadero) y la liberación de oxígeno es otro de los beneficios de estos techos vegetales, la mayoría de las urbes tienen un déficit de espacios verdes que compensen sus emisiones, y si consideramos el derroche energético implicado en el mantenimiento del césped (máquinas podadoras, agrotóxicos derivados del petróleo, etc), los pocos parques existentes terminan por convertirse en fuentes de emisión.


Los techos vegetales, al no segarse, pueden acumular muchísimo más carbono que una parquización a la que se poda con regularidad.


Estos techos vegetales permiten recrear ambientes degradados o desaparecidos por lo cual debemos poner especial énfasis en el uso de especies vegetales herbáceas nativas de la región en la que vivimos, esto además redundará en un beneficio para la fauna silvestre local, la cual podrá hallar alimento, reposo y refugio en áreas que hoy le están vedadas, además de la posibilidad de generar corredores verdes que sirvan de comunicación entre áreas naturales.


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